Olvida todo lo que te han dicho, en el mundo sólo hay dos clases de personas: los que pueden ligar gracias a su cuerpo y los que hemos tenido que estudiar y desarrollar alguna clase de talento. Este artículo apela al segundo grupo, a aquellos cuyo cuerpo ha sido diseñado para la pasión manual, y en concreto, a los hombres.
El verano es la época más dura para quienes no podemos valernos de nuestro cuerpo como herramienta de atracción sexual, ya que, en bañador, resulta difícil exhibir tus talentos intelectuales. Siempre se puede llevar un bañador negro y leer a Chomsky, por supuesto, pero eso sólo te garantiza sexo con alguna profesora universitaria depresiva. Este tipo de coito puede resultarte apetecible a priori, pero nadie quiere oír Bolonia nada más correrse.














